Manizales Campus Universitario recibió a la delegación más grande de estudiantes internacionales en su historia

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Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Francia, México, Perú, Suiza y Uruguay hoy tienen algo en común: Manizales.

Desde estos diez países llegaron 73 jóvenes que eligieron la capital caldense para vivir una experiencia de intercambio académico y hacer de la ciudad su hogar durante un semestre. Son la delegación más grande de estudiantes internacionales recibida por Manizales en la historia de sus movilidades académicas semestrales, pero también son una nueva muestra de una vocación que la ciudad ha construido durante décadas: ser un puerto académico para Colombia y para el mundo.

Los estudiantes se integrarán a las seis universidades que hacen parte del Sistema Universitario de Manizales, SUMA: la Universidad de Caldas, Universidad Nacional de Colombia – sede Manizales, Universidad Católica de Manizales, Universidad Autónoma de Manizales, Universidad de Manizales y Universidad Católica Luis Amigó – sede Manizales. Juntas, estas instituciones han convertido la cooperación académica en una apuesta de ciudad que permite compartir conocimientos, investigación, bienestar y oportunidades de movilidad.

Y quizás por eso la bienvenida a los estudiantes internacionales de este semestre tuvo un significado distinto.

El pasado viernes 4 de septiembre, el tradicional Parche de Bienvenida se trasladó al Bosque Popular El Prado. Esta vez no hubo chivas recorriendo las calles, música y baile atravesando la ciudad ni un recorrido por sus principales atractivos turísticos. La ciudad acababa de vivir un terremoto y el encuentro pedía otra cosa: estar juntos, reconocerse y compartir el presente.

En ese contexto, recibir a estos jóvenes también fue una manera de decirles que Manizales los esperaba con las puertas abiertas.

Durante la jornada, Ángela Tobar Gallego, directora de Manizales Campus Universitario, y Catherin Estrada, jefe de la Oficina de Internacionalización de la Alcaldía de Manizales, les dieron la bienvenida y reconocieron especialmente su decisión de permanecer en la ciudad después de haber vivido junto a ella los efectos del terremoto.

Llegaron para estudiar, pero su experiencia comenzó siendo también una experiencia de ciudad.

Entre conversaciones, muestras gastronómicas, encuentros culturales y espacios de integración, los 73 estudiantes internacionales compartieron con representantes y colaboradores de las seis universidades de SUMA. Diez países, distintas lenguas, acentos y culturas coincidieron en un mismo espacio para comenzar a construir vínculos con una ciudad que, para muchos, será su hogar durante los próximos meses.

Una ciudad que vive alrededor de la academia

La llegada de esta delegación permite mirar más allá de la cifra. Manizales no es solamente una ciudad que recibe estudiantes internacionales; es una ciudad cuya dinámica está profundamente relacionada con la educación superior.

Actualmente, Manizales Campus Universitario reúne seis instituciones de educación superior, más de 39.000 estudiantes, más de 340 programas académicos y presencia en 11 áreas del conocimiento. La ciudad, además, fue reconocida por la UNESCO como Ciudad del Aprendizaje en 2019 y ha construido durante años una oferta académica que atrae estudiantes de diferentes regiones del país y del exterior.

De hecho, aproximadamente la mitad de los estudiantes universitarios de la ciudad provienen de otros municipios y ciudades, lo que significa que miles de jóvenes llegan a Manizales no solamente a estudiar, sino también a vivir, alimentarse, transportarse, alquilar una vivienda, consumir bienes y servicios y participar de la vida cultural de la ciudad.

Ese movimiento también se siente en la economía.

Un estudio de Manizales Cómo Vamos estimó que el gasto anual de los estudiantes universitarios alcanzaba los $516 mil millones, equivalentes al 7,8 % del valor agregado municipal. La cifra permite dimensionar algo que muchas veces pasa inadvertido: la universidad no termina en sus campus. Su actividad se extiende a restaurantes, cafeterías, transporte, vivienda, comercio, cultura, entretenimiento y numerosos servicios que hacen parte de la vida cotidiana de quienes estudian en la ciudad.

Por eso, hablar de ciudad universitaria no es solamente hablar de universidades.

Es hablar de una ciudad que recibe personas, conocimiento, talento y nuevas culturas; de una economía que se dinamiza alrededor de ellas; de jóvenes que encuentran oportunidades para formarse y de una sociedad que tiene la posibilidad de transformarse a partir del conocimiento.

La academia también es un asunto de ciudad

La llegada de estos 73 estudiantes internacionales plantea, entonces, una invitación que va más allá de la bienvenida.

Reconocer la importancia de la academia para Manizales implica entender que las universidades no son actores aislados de la ciudad: son parte de su presente y de su futuro.

Cada estudiante que llega desde otra región o desde otro país representa una oportunidad para que Manizales sea conocida, recorrida y recordada en otros lugares del mundo. Cada investigación que nace en sus universidades, cada emprendimiento que se desarrolla, cada profesional que se forma y cada alianza que se construye aporta, desde diferentes frentes, al desarrollo del territorio.

En ese sentido, la internacionalización también es una forma de proyectar la ciudad.

Hoy son 73 estudiantes internacionales. Mañana serán embajadores de una experiencia que vivieron aquí y que podrán contar cuando regresen a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Francia, México, Perú, Suiza o Uruguay.

Y mientras ellos comienzan a descubrir Manizales, la ciudad también tiene una oportunidad: reconocer y cuidar aquello que durante años la ha convertido en un destino académico para el mundo.

Porque ser ciudad universitaria no significa únicamente tener universidades.

Significa entender que la educación superior mueve personas, conocimiento, cultura y economía; que transforma barrios, negocios y proyectos de vida; y que, cuando una ciudad apuesta por su academia, también está apostando por su propio desarrollo.

Hoy, diez países tienen algo en común: Manizales. Y Manizales tiene, en su academia, una de las principales razones para seguir abriendo sus puertas al mundo.

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